viernes, 27 de enero de 2012

M.J.
                                                                                                            Charcoal, Carbon and Sanguina on Paper

domingo, 22 de enero de 2012

Madre de Pilar

    Este es el último retrato que acabo de terminar, el de la madre de una simpatiquísima compañera, Pilar, quien me encargó este trabajo antes de las fiestas navideñas. Ahora tengo entre manos otro retrato, esta vez en blanco y negro, que subiré en su momento. Entre retrato y retrato he salido al campo a pintar algo del natural, un paisaje de Istán, que es el pueblo que tengo más a mano y donde aconsejo a cualquiera que pueda se pierda una tarde por sus alrededores, especialmente en la parte más escondida, a las espaldas de la única carretera de acceso. Es una delicia, en sus paisajes y en sus gentes. Conocí el sábado pasado a un anciano, propietario de una huerta que comencé a pintar, la mar de "apañao". Cuando volvía, resbalé subiendo y caí con estrépito: el caballete por un lado, el lienzo por otro, las pinturas....Una escena cómica como colofón a un día magnífico. Espero volver y terminar ese paisaje.

sábado, 7 de enero de 2012

viernes, 9 de diciembre de 2011

Asilah

    Óleo sobre tabla.
 Fines de septiembre del pasado año, mucho calor en Tánger. Decidimos acercarnos a un pueblecito costero en la costa atlántica marroquí, Asilah, del que quedé (quedamos todos) prendado. Junto a una antigua fortaleza de origen portugués, se alza este pequeño pueblo que, en algo, me recordó al Mijas de los sesenta. Colorido como sólo se encuentra en Marruecos, limpio, laberíntico, con muchos artistas residiendo en él, una extraordinaria vista desde cualquier esquinilla a la que te asomes.... Hay que volver con tiempo.

sábado, 29 de octubre de 2011

                                                                                                                        Subo este pequeño dibujo de un niño beréber, que hice hace mucho tiempo, porque algo en él me recuerda a un alumno desaparecido en circunstancias dramáticas hace unos días. Iba a omitir su nombre, pero prefiero que quede aquí escrito: Tarek.
                           Fue alumno mío durante dos años y en su caso se repetía el de tantos como han pasado por las aulas: infancia difícil (muy difícil ); escolarización tardía y llena de hándicaps casi imposibles de superar para un crío de pocos años; más que notable inteligencia (siempre recordaré la impresión que me hizo el primer escrito que me entregó, redactado con orden y con una letra increíble para un chico de doce años y en un idioma que no era el suyo), lamentablemente desaprovechada. No era un alumno fácil, aunque reconozco que nunca me dió un solo problema de comportamiento, pero, eso sí, con un aprovechamiento muy pobre en materias que, sencillamente, jamás llamaron su atención. Hablé con él dos días antes de su muerte, tan prematura. Charlamos unos instantes acerca de su rumbo, ese "camino" que debía cambiar. Me dijo que sí, que era hora de plantearse las cosas de otra manera, mientras me miraba con esos ojos enormes, oscuros y su sonrisa de siempre. Nunca volveré a verlo. No es el primer caso, desde luego: otros dos alumnos, en pocos años, han seguido suertes similares. Cuando el polvo levantado por la noticia se asienta, siempre queda la amarga sensación que ahora noto: ¿podría haber hecho algo, ALGO, por esas vidas torcidas? Algo que no sea quejarme de su comportamiento, de su falta de atención en clase, de sus partes de disciplina..... Es una pregunta casi tonta, porque, puede que sí, puede que, en efecto, nada se pueda hacer; porque ese cambio jamás ocurre por un consejo, por una conversación con un simple profesor, eso lo sabemos todos. Ese cambio de rumbo sólo se propicia desde el interior de uno, surge del individuo y no hay palabra que venga de fuera que pueda remover la ceniza y hacer crecer esa buena hierba; menos aún la palabra que viene de un  profesor, funcionario, a años luz de la orbita en la que estos muchachos se mueven. Y, sin embargo.....la pregunta permanece, incómoda : "¿podría haber hecho algo, algo más?"
Adiós, Tarek. Que el Señor de los Mundos, como dice tu Corán, te haya mostrado su cara más misericordiosa.

sábado, 8 de octubre de 2011

       Hola de nuevo, metidos ya en un otoño que no lo parece y que camino lleva de no parecerlo (ya veremos si, al cambiar la luna, cambia la situación del anticiclón que im pide ese cambio de tiempo tan necesario. O eso decían nuestros abuelos...). Acabo de subir un dibujo que terminé esta semana, otro encargo, en esta ocasión de dos buenos amigos, Berni y Ken, padres de este militar irlandés herido en acción de guerra en Afganistán (de ahí el significado de las muletas que ellos me rogaron apareciesen en el dibujo). Es simplemente lápiz (de tres números, 3, 5 y 8, todos de la marca Faber-Castell y algún retoque, mínimo, de lápiz piedra Contè. La verdad es que es la técnica que más disfruto y estos días subiré algunos dibujos más, por si son del agrado de alguien.... La sensación de simplicidad que me proporciona vérmelas sólo con la hoja de papel y el lápiz en la mano, sin más artilugios, no la he conseguido con ninguna otra técnica. Además, el lápiz va mas con mi temperamento y consiente el trazado firme, en ocasiones suave, en otras enérgico, que otras técnicas, como el pastel, o el óleo, no permiten. Pero, eso sí, no a todo el mundo entusiasma el lápiz.....  Hace unos años tuve la ocasión de contemplar un dibujo con este material hecho por Claudio Bravo, el pedazo de artista chileno que ha muerto este verano. Se trataba del rostro de un joven marroquí y lo expusieron aquí, en el Museo del Grabado Español de Marbella. Me sobrecogió (la verdad es que cualquier cuadro de Claudio Bravo sobrecoge) y me fascinó la gradación inverosímil que había logrado con tan sólo un lápiz. Algo así sentí cuando ví dibujos de López Torres (el tío del artista Antonio López García, cuya exposición de dibujos en Madrid se clausura estos días) en el Museo que lleva su nombre en Tomelloso, Ciudad Real, de donde era natural (como también su sobrino). La verdad es que todo en la obra de Antonio López Torres me impresionó desde siempre, no sólo su técnica, sino también su valor humano y, sobre todo, su tremenda humildad. HUMILDAD, virtud que escasea en el mundo de los artistas, ¿verdad? Os animo a buscar en la web obras de ambos, a ver qué os parecen.

martes, 30 de agosto de 2011

   Como no tengo tiempo de acabar tres cuadros que tenía comenzados allá por junio, subo los retratos que voy haciendo. Este es el de la nieta de un íntimo amigo de Berni, ese caballero irlandés que me pidió este retrato (y escribo "caballero" porque su trato y generosidad me sorprendireron: un gran hombre). Cuando acabe con otros dos encargos que tengo me dedicaré (espero) al paisaje, aunque ya comienza el curso y las limitaciones de tiempo cobrarán tal peso que.....ya veremos si soy capaz de coger el pincel. Mañana, con algo de tiempo, escribiré acerca de Claudio Bravo, de cuya muerte he tenido noticias hace poco y cuya obra de dejó catatónico la primera vez que contemplé uno de sus retratos a lápiz piedra, aquí, en el Museo del Grabado de Marbella. La verdad es que no tengo más que buscar alguna de las páginas con sus obras en la web para sentir una depresión que se torna en desesperación pura cuando comparo con mis pobres dibujos. pero, qué le vamos a hacer, Dios, Alá o la Naturaleza reparte sus dones con cuentagotas y espíritu raquítico, ¿verdad? Y uno hace lo que buenamente puede....