domingo, 23 de septiembre de 2012

La "Oraá", casa de Diego, cerca de Benalauría

  Óleo sobre tabla, 35x24 cms.


"La Oraá" es el nombre de una de las casas de mi amigo Diego Guerrero, ésta muy cerca de Benalauria, bellísimo pueblecito situado en el valle del Genal, lo más bonito de España...para mí. A finales de verano, hace pocos días, monté en el coche los bártulos de pintar y me dirigí a pasar el día allí (no es la primera vez), con la intención de pintar el paisaje que desde esa casa se puede contemplar (único) y disfrutar de un día de aislamiento, naturaleza y pintura. Y, para eso, esa casa es única. Está al margen de la carretera que une Ronda con Algeciras (o con Gaucín, según se quiera), muy cerca del carreterín que lleva directamente a Benalauría, uno de los pueblecitos que rodean el río Genal, del que ya he hablado en este blog en alguna ocasión. Esa comarca es de una belleza sin parangón y, en una Andalucía ya de por sí hermosísima, este rincón es un secreto de una exhuberancia estética como no he encontrado hasta ahora (por supuesto, están la Alpujarra granadina y almeriense; la serranía de Huelva, la de Córdoba, etc., etc., etc....y, sin salir de Málaga, la Axarquía -Frigiliana, Salares...-; Grazalema, en ese triángulo bellísimo entre Cádiz, Sevilla y Málaga), pero yo me quedo con este valle. Especialmente, con Ganalguacil, muy cercano a Banaluría, aunque en la otra vertiente.  El caso es que quería practicar la pintura al aire libre, directamente de la naturaleza, dífícil, laboriosa, muy exigente, pero reconfortante. Es verdad que el tiempo se te va en preparativos, en ordenar pinceles, paleta, óleos, buscar agua, etc.... y que, a fin de cuentas, tienes poco tiempo disponible para pintar, porque las sombras cambian y, como mucho, dispones de hora y media para cada cuadro antes de que la luz y las sombras varíen completamente; pero es verdad, también, que, para mí, eso es pintar y que nada puede sustituir ese silencio, esa quietud, esas sensaciones de calor intensísimo, ese trabajazo que supone pasar tres dimensiones a tus dos del lienzo, corregir, afinar, atinar en los tonos del cielo....... Y especialmente allí, con esas vistas de la Serranía de Ronda a lo lejos, ese valle frondosísimo, los pueblecitos como manchas blancas suspendidas en las laderas de las montañas, el sonido de la naturaleza...... Mi amigo Diego tiene en propiedad uno de los lugares con las vistas más increíbles de esta Andalucía, ya de por sí un derroche para los sentidos.  Por cierto, el nombre viene de una curiosa historia que me contó: en los años de la 2ª República, una enorme masa de roca se desgajó de la montaña que está situada justamente encima de la carretera que une Ronda con Gaucín. Uno de los inmensos bloques fue a caer encima del camino, siendo imposible moverlo. Para desplazarlo, decidieron horadarlo y colocar dentro cargas de dinamita, con el fin de partir esa mole. Como la casa está al lado, se quedó con el nombre, aunque sin la hache.

Bien, fue un extraordinario día (de lo mejor de este verano), culminado con un buen baño en el río Genal, de agua fresca y la tapita con cerveza helada en la Venta San Juan.  Cuando, ya al anochecer, estaba recogiendo los bártulos de pintar, me quedé mirando cómo oscurecía en la Serranía rondeña...¿Se puede pedir más????
  

1 comentario: